Dirección: Emilio García Wehbi.
Interpretación: Maricel Álvarez.
Texto: Sophie Call
Un viaje: Japón; una sensación: pérdida;un estado: soledad. Noventa días por delante en una ciudad extraña, pensando en él, en su próximo reencuentro en Nueva Delhi. Y como telón de fondo una ciudad de Neón, donde huele a pescado muerto, a nuevas tecnologías y a estrenada incomunicación.Tomando como base el texto de Sophie Calle, la obra recorre el periplo de la autora con la intención de revivir todo aquello que nutrió Dolor exquisito, ese viaje iniciático que preconiza el final de una espera y el comienzo de la terrible certidumbre: la de la ruptura.
Maricel da vida a este desengaño mostrando, sin un ápice de pudor, la vulnerabilidad del desamor y el largo proceso de cambio por recorrer. Para ello se vale de un micrófono, fotos y testimonios proyectados en la blanca cabeza de un muñeco; pero sobre todo se sirve de su cuerpo, su voz y sus lágrimas, de un llanto que nos incomoda por lo que tiene de rotundo y veraz.
Y nos duele, nos toca porque nos avergüenza, nos deconstruye y nos devuelve a un estado primigenio de inocencia, de desamparo ante la ruptura de ese cordón umbilical.
En ese estado encontrado, Maricel, casi sin darnos cuenta, nos agarra de la mano y nos conduce, por senda segura, hacia todos los estadios del desengaño.
Como Orfeo, ha descendido a los infiernos para ir en nuestra búsqueda, convirtiéndonos finalmente en bellas Eurídices.
(Festival de Otoño 2010/ Teatro Abadía).


