miércoles, 29 de septiembre de 2010

Lo que el verano se llevó



DÍAS ESTUPENDOS.
Dirección y dramaturgia: Alfredo Sanzol.
Intérpretes: Natalia Hernández, Pablo Vázquez, Elena González, Paco Déniz, Juan Antonio Lumbreras.
El estío, época propicia para experimentar, huir y regresar siendo otros, esos foráneos que nos habitan y que salen a relucir cuando la rutina se quiebra, dejando al aire todos nuestros trapos.
Con este planteamiento, Alfredo Sanzol cierra su Trilogía de la Identidad, de ese cuestionamiento perpetuo acerca de lo que fuimos, somos o podemos llegar a ser.
Para este estupendo epílogo, nos sitúa en un idílico paisaje, un valle poblado de árboles y rodeado de montañas, un espacio que comunmente asociamos a un estado de felicidad , de perpetua calma y tranquilidad, sólo interrumpida aquí por el chirriar de cadenas de nuestros propios fantasmas, los auténticos protagonistas de este maravilloso retablo lleno de comicidad y, lo que es más importante, de una perturbadora verdad.
El deseo, el sexo, la amistad, la maternidad, las ideologías..., de eso va "Días estupendos", de todas esas cosas que el verano se lleva.
(Hasta el 31 de octubre/ Teatro Valle-Inclán).

sábado, 10 de julio de 2010

La lírica conquista de la nieve

Los cazadores de thé.
Dirección e interpretación: Hernán Gené y Fernando Sánchez-Cabezudo.
A principios del siglo XX dos exploradores, el británico Robert Scott y el noruego Roald Amundsen, se lanzan a la conquista del Polo Sur, una hazaña que supondrá para uno la gloria inmortal y para el otro la gélida muerte.
La compañía Mr. Kubik se inspira en este hecho histórico para reflexionar acerca de lo que mueve a los hombres a realizar semejantes actos de superación, y lo hace desde el humor, desde una refinada y absurda comicidad, arropada aquí por una original y fantástica puesta en escena. Mediante un escenario giratorio, lleno de mágicos recovecos, nos adentramos, de forma alternativa, en el sueño de Scott y Amundsen, viajamos con ellos hasta la lejana Antártida y regresamos llenos de lirismo ante la belleza y la sencillez de las imágenes que nos regalan. Aquí todos hablan, hasta los osos polares y las morsas, de nuestra pobre condición, de nuestras ansias de conquista.
Y nosotros reímos, reímos ante la efímera dicha de nuestras conquistas, enterradas finalmente bajo un alud de nieve.
(Hasta el 31 de julio en la Cuarta Pared).

viernes, 9 de julio de 2010

Un lobo para el hombre

EDUARDO II
Dirección: Manuel De.
Reparto: Iván Ugalde, Carmen Mayordomo, Pablo Alonso.

Algo huele a podrido en la corte de Eduardo, el poder conspira mientras el pueblo expira, ahogado en el triste lodazal de la ignorancia.
¿qué o quién mueve los hilos?
Tomando como base el texto de Marlowe, el presente montaje arriesga, ridiculizando al extremo los mecanismos de poder a través de las múltiples vías de comunicación, síntomas de una sociedad herida que prefiere cerrar los ojos ante la podredumbre acechante.
El rey Eduardo ha escogido el camino más doloroso, la verdad frente a la hipocresía, el amor en contraposición al odio, ese odio que envenena a la reina, desencadenando la tragedia.Y a su alrededor las alimañas de la corte, dispuestas a llevarse su trozo de tarta.
No es fácil nadar a contracorriente; Eduardo lo hace, no sólo defendiendo su homosexualidad, sino enfrentándose al peor enemigo del hombre: el hombre que ha dejado de serlo.
Durante esta encarnizada lucha nos llevamos las manos a la cabeza, ésas que tanto cuesta levantar en la vida real, como bien nos recrimina Mortimer en un esperanzador monólogo que sirve de revulsivo al espectador. ¡Cuidado, aquí no se libra nadie! Somos parte de una maquinaria cuyos engranajes hace tiempo se oxidaron, dejando al descubierto el terrible esqueleto que nos sostiene.
(Visible Madrid. Hasta el 10 de julio en la Sala Triángulo).

lunes, 31 de mayo de 2010

DES ENAMORA MIENTO

Dolor exquisito.
Dirección: Emilio García Wehbi.
Interpretación: Maricel Álvarez.
Texto: Sophie Call
Un viaje: Japón; una sensación: pérdida;un estado: soledad. Noventa días por delante en una ciudad extraña, pensando en él, en su próximo reencuentro en Nueva Delhi. Y como telón de fondo una ciudad de Neón, donde huele a pescado muerto, a nuevas tecnologías y a estrenada incomunicación.
Tomando como base el texto de Sophie Calle, la obra recorre el periplo de la autora con la intención de revivir todo aquello que nutrió Dolor exquisito, ese viaje iniciático que preconiza el final de una espera y el comienzo de la terrible certidumbre: la de la ruptura.
Maricel da vida a este desengaño mostrando, sin un ápice de pudor, la vulnerabilidad del desamor y el largo proceso de cambio por recorrer. Para ello se vale de un micrófono, fotos y testimonios proyectados en la blanca cabeza de un muñeco; pero sobre todo se sirve de su cuerpo, su voz y sus lágrimas, de un llanto que nos incomoda por lo que tiene de rotundo y veraz.
Y nos duele, nos toca porque nos avergüenza, nos deconstruye y nos devuelve a un estado primigenio de inocencia, de desamparo ante la ruptura de ese cordón umbilical.
En ese estado encontrado, Maricel, casi sin darnos cuenta, nos agarra de la mano y nos conduce, por senda segura, hacia todos los estadios del desengaño.
Como Orfeo, ha descendido a los infiernos para ir en nuestra búsqueda, convirtiéndonos finalmente en bellas Eurídices.


(Festival de Otoño 2010/ Teatro Abadía).

sábado, 29 de mayo de 2010

Aprender a bailar, aprender a volar

Cuando las piedras vuelen.
Coreografía: Rocío Molina.
Baile: Rocío Molina.
Cantaoras: la Tremendita y Gema Caballero.
Música y guitarras: Paco Cruz y Juan Antonio Suárez.
Ella yace en un lecho de piedras, a oscuras y al arruyo de un canto ancestral, esperando despertar a los primeros acordes de guitarra para sobrevolar el escenario. Cuando despliega sus alas, Rocío Molina corta la respiración, como un pájaro en vuelo fugaz que juega a despeinarnos.
Su ágil y certero baile invita a soñar con búhos, águilas, gorriones... en un recital de pasos donde se revela como ornitóloga de la danza, reproduciendo fascinantes movimientos de ave en libertad. Mientras, imágenes de majestuosos búhos se proyectan al fondo, dejando grabada en nuestras retinas la elegancia de su porte, con el que Rocío rivaliza de forma natural, idolatrando todos y cada uno de sus movimientos. Nos atrapa en su aérea trayectoria, volando a ras del suelo para luego remontar hacia las montañas.
Ahora queda bajar a la tierra, bailar entre las piedras, en las sillas de oficina, al calor de un cigarro... y lo hace, su baile nos enseña que los pájaros no son sólo cosa del cielo, ese cielo estrellado que cierra el espectáculo, tan breve en su magnificencia como el aleteo de una paloma.
(Festival de Otoño 2010/ Teatros del Canal).

martes, 25 de mayo de 2010

Morir para empezar a vivir















Muerte y reencarnación en un cowboy.
Dirección: Rodrigo Gacía.
Texto: Rodrigo García.
¿Qué salida nos queda cuando la existencia parece responder a unos cánones completamente ajenos a lo que en realidad somos, o pretendemos ser?, ¿cuando la risa se convierte en un gesto superficial y vacuo , incapaz de reproducir algo parecido a la felicidad?, ¿por qué los edificios son concebidos como cementerios?...
Estas y otras muchas cuestiones son las que plantea Rorigo García en su nuevo montaje, una mezcla de videoarte, performance y teatro no apto para todos los estómagos.
La obra arranca con la agonía de la muerte, la de una mujer enferma que gime de dolor postrada en una cama. Y ahí está ya el primer aviso; esto no va a ser fácil. Pero si, por si acaso, todavía no nos había quedado claro, a continuación los dos actores que llevarán el peso de la obra se desnudan "del todo", realizando todo tipo de alocadas y ridículas cabriolas, empuñando distorsionadas guitarras eléctricas y ejecutando refinados pasos de ballet clásico.
A estas alturas de la representación una docena de personas ha abandonado la sala, cosa habitual en las propuestas de este señor. Lo que realmente desconocen todos esos desertores es que lo mejor aún está por llegar.
Hemos asistido a una muerte en directo, la de dos hombres que ante los estertores de la vida (delirio, confusión y trastorno) han elegido morir para resucitar a una vida plena, sin malentendidos posibles. Y en esa redención escogen la forma de cowboys, de tipos duros llenos de sabiduría ante una vida que ha concluído de manera absurda, tal y como comenzó.
Y es ahí cuando la obra cobra un sentido pleno, cuando las palabras contenidas a lo largo de cuarenta minutos de representación estallan como bombas, dejando perplejo al espectador,con la incertidumbre de una sonrisa en su rostro.
No fue fácil, antes hubo que morir, que desprendernos de la pegajosa cotidianeidad de nuestras vidas para empezar a comulgar con Rodrigo García.
Acaso haya que morir para empezar a vivir.

(Festival de Otoño 2010/ Matadero Madrid).


jueves, 18 de febrero de 2010

Los sutiles límites de la vida y el teatro


El arte de la comedia.
Dirección: Carles Alfaro.
Reparto: Enric Benavent, Lidia Otón, Pedro Casablanc, Lola Manzano...
¿Qué sería de un escenario sin sus cómicos? Es más, ¿qué sería del mundo sin los comediantes? El teatro como reflejo de la vida y la vida como reflejo del teatro; dos caras de una misma moneda, dos universos que se complementan, se nutren y que, en ocasiones, llegan a confundirse.
El gran dramaturgo Eduardo de Filippo (1900-1984) concibió esta obra en defensa del teatro, despertando las iras de aquellos que llegarían a denunciarle por ofender al Estado, porque la verdad es que, en este maravilloso alegato, Filippo supo poner el dedo en la llaga.
La obra comienza con Oreste Campese -qué grande Enric Benavent-, director de un modesto teatro venido a menos que, tras la reciente tragedia del incendio de su carpa decide invitar al Gobernador a su próxima representación. Este rehúye su invitación, alegando las muchas visitas que atender, a lo que Oreste responde retándole a averiguar si esas personas a las que va a recibir son realmente quienes dicen ser o cómicos de su propia compañía. La duda ya está sembrada y el Gobernador tendrá que lidiar con los sutiles límites que separan la vida del teatro.
El arte de la comedia fue uno de los primeros montajes realizados en los albores del Teatro Abadía, cuando contaban con unos medios exiguos que la gran ilusión de sus cómicos supo vencer. Y aquí ha quedado el lúcido testimonio de esa lucha, ese teatro dentro del teatro que el monólogo inicial de Oreste pone de relieve, sembrando también esa apreciada duda en el corazón del espectador.
(Hasta el 21 de marzo en el Teatro Abadía)

viernes, 12 de febrero de 2010

La razón de los lunáticos


FUTUROS DIFUNTOS.
Dirección: Paco de La Zaranda.
Compañía: La Zaranda.
Lo que estás viendo no es un cuadro de Velázquez, tampoco de Murillo; se trata de Futuros Difuntos, el nuevo montaje de La Zaranda, una de las compañías teatrales del panorama nacional con más solera -30 años, se dice pronto-. La primera vez que asistí a una de sus representaciones (Cuando la vida eterna se acabe) creí estar dentro de un sueño, como si una vez finalizada la representación fuese a levantarme en mi propia cama. Ha pasado bastante tiempo y compruebo, con agrado, que La Zaranda sigue siendo fiel a sus principios: simbolismo, expresionismo e interpretaciones al límite.
Su nueva obra transcurre dentro de un manicomio y sus protagonistas son tres locos. La persona que regía sus vidas ha muerto y no hay sucesor posible. Tras este futuro incierto, los orates se emplearán a fondo en una pantomima de poder, jugando a ser profetas, verdugos, héroes, dictadores..., una tragicómica mascarada que comienza tan alto que ya no podemos pedirle el aterrizaje forzoso, sólo dejarnos llevar y meditar acerca de la terrible razón de estos lunáticos.
(Hasta el 28 de febrero en el Teatro Español)

miércoles, 10 de febrero de 2010

La alquimia del ser


ESENCIA
Dirección: Irlanda Tambascio.
Reparto: Lucía Quintana, Iván Ugalde.
Puede pasar. Un día te levantas y descubres que no eres la persona que te gustaría ser.
Encerrada en una anodina existencia, Estela, la protagonista de este corto, sueña con ser otra, con una mujer atractiva y segura, como las que muestran los grandes carteles publicitarios. Pero su realidad es otra bien distinta, por mucho que se empeñe en llevar su uniforme a la tintorería.
Un día decide probar un misterioso perfume y... ¡plas! como tocada por una varita la Cencienta se convierte en princesa, conquistando al chico que tanto anhelaba. Pero una vez que el pefume se disipa, Estela se enfrenta a un nuevo interrogante: ¿seguirá este chico queriéndome tal como soy?
De tono intimista, Esencia juega todas las bazas que la ambigüedad de su título le permite, utilizando la metáfora -al igual que en los cuentos de hadas- de una frangancia para hablarnos de un peso pesado: la alquimia del ser; y lo hace con una estudiada sencillez, mediante cuadros donde predomina el claroscuro, como en la presente imagen, donde aparce una Estela en sombras en contraposición a una ventana llena de luz, símbolo de esa luminosidad que pretende alcanzar. Y es que en el mundo de Irlanda Tambascio los objetos cobran vida; los espejos dejan de ser espejos y nos hablan, nos revelan lo que sus personajes sienten, añoran o aman.
Llegados a este punto, servidora no tiene ni la más remota idea de quién es; sólo puede afirmar una cosa:
" Las grandes esencias se guardan en pequeñas películas".

lunes, 8 de febrero de 2010

Imaginación versus convención


EL BAILE (Dirección: Sergi Belbel/ Coreografía: Sol Picó).
Antoinette es una adolescente soñadora que vive bajo el yugo de una madre opresiva, la señora Kampf, preocupada más por el qué dirán que por la felicidad de su hija. Convertida en una nueva rica, esta madre castradora protagonizará un duelo épico con la pequeña Antoinette, que encontrará una vía de escape a través de la danza. Pero la tragedia aflora cuando la señora Kampf decide dar un maravilloso baile en su casa, al cual Antoinette no estará invitada. ¿Resutado? La venganza de la pequeña no se hará esperar y sus consecuencias serán devastadoras.
La naturalidad frente a la apariencia, la sencillez frente a la opulencia, la imaginación frente a la convención...
La estupenda Anna Lizarán (Mm. Kampf) nos muestra la cara más perversa de las convenciones sociales, mientras que Xaro Campo (Antoinette) le da la réplica a través de una danza salvaje, que culmina chapoteando en el agua. Y como telón de fondo, una escenografía que evoluciona con sus personajes, construída a través de pequeños taburetes hexagonales que van cayendo, a modo de máscaras sociales, para dar paso a un escenario anegado por el agua -el mundo imaginativo de Antoinette- con un pequeño islote, donde la madre trata de poner a salvo su vacuo universo de apariencias.
(hasta el 14 de febrero/ Teatro Valle Inclán).

domingo, 7 de febrero de 2010

Más difícil todavía


CIRQUE ICI/ SECRET.

Nota- (We Don't Need Another Hero, Tina Turner, de la película Mad Max).
Se acabaron los milikis, fofós y compañía; el circo evoluciona a grandes zancadas y crea desempleo en la Sociedad Protectora de Animales. Sirva de ejemplo el presente montaje, donde un hombre llegado del futuro, con botines metálicos, trenzas y capa roja deshilachada -a lo Mad Max- se emplea en amaestrar barreños, domar cabalgaduras de metal y tragar sables. Sí, lo que en un principio podría parecer un oligofrénico escapado de un sanatorio se trata en realidad De Johann Le Guillerm, un equilibrista, manipulador y fabricante de objetos galardonado con el Gran Premio Nacional de Circo en 1996.
En Secret, su nuevo montaje, lo primero que nos viene a la cabeza es salir corriendo, pero una vez que penetramos en su particular universo de domeñar la mecánica Guillerm nos regala momentos de auténtica magia, como el torbellino de arena que se produce en medio del escenario o el momento en que construye un rudimentario barco a base de maderos y una maroma. Y aunque el desasosiego reine durante la primera media hora, al final podemos vislumbrar lo que el artista nos propone:
"la magia se encuentra donde uno la busca".
(Hasta el 10 de febrero/ Matadero de Madrid).

sábado, 6 de febrero de 2010

El maravilloso mundo de Wendolin

Wendolin fue concebida una primavera de luna llena, al vaivén de un columpio y bajo los efectos del LSD. Incapaz de discernir el elemento de maldad en el ser humano, Wendolin luchará con todas sus fuerzas por combatir la codicia, el vicio y la injusticia inherentes al hombre.

Esta es su historia:


Nota- (Imprescindible leer esto con Le vent, de la película TranSylvania, de Toni Gatlif).
Hoy ha amanecido en blanco y negro, como en una película de Bergman; los transeúntes emergen lentamente del asfalto, contando el tiempo de su inexorable reloj, el breve espacio que recorren sus agujas, una mañana tras otra. Y en ese absurdo discurrir de las horas invoco tu ausencia, tan ingrata como la gitana gorda que se me cuela en la caja de Día, tan incomprensible como los piropos del viejo desdentado que vende casacas militares... y una vez más, me pregunto cómo se llena una vida con nada, de nada, por nada si hasta Paco, el camarero más dicharachero del rastro, hoy no sabe quién ha pedido el cortado. Me despido con un "que descanses" y camino hacia la biblioteca, con ganas de conocer a Dylan Thomas.


Nota-(Leer con Paper Aeroplane, de Angus & Julia Stone).
Regreso a casa de madrugada, cuando las farolas aún no han terminado su ronda. Ni un alma en la Ribera, sólo un viento acariciador que me concilia con el pasado, llevándose de golpe todo aquello que pareció importar. Camino serena, descendiendo la cuesta de lo que un día fue un río, hoy sepultado por el cemento, como los sueños concebidos una noche cualquiera y arrinconados hoy en el poso de una copa. ¿Y en esto consiste enfrentarse al pasado? Aviones de papel.




Nota-(leer con Purple Rain, de Prince).


Esta noche llovía tanto que nos hemos tenido que refugiar en un bar. Tú regresabas y yo esperaba, bajo la lluvia de neón, para verte de nuevo sonreír.
¡Qué bueno, desafiando cada gota, por la mala cabeza de salir sin paraguas!
En la esquina del garito descansaba un comediante de su exagerada mímica, escribiendo versos a la luna. "Que tengas buena noche". Salimos a la lluvia, tan violeta como estas letras; al tiempo le ha dado hoy por retozar y no hay forma de regresar. Buscamos cobijo en un segundo bar, con la manida excusa de tomar la última -tú y yo sabemos que no será la última- y allí nos encontramos con un director de moda, rodeado de sus acólitos; fantaseamos con montajes que no llegarán a editarse, reímos y terminamos cantando, solas tú y yo, bajo esta lluvia tan violeta.
(Nota-Crazy Mary de Pearl Jam).
Al frufrú de su tutú, marcando el paso con sus botas negras, salió la princesa de la noche, dispuesta a volar por encima de tejados, a colarse en los divanes del olvido para rescatar lo que un día, un mal tipo, se llevó sin previo aviso.
Allí no encontró más que una caja averiada de música, con una bailarina desconchada que giraba incansable.
La arrancó de su prisión y tiró la caja lejos.

(Nota-Dreams de Fletwood Mac)

He perdido un capítulo, no sé dónde lo puse. Ya anduve revolviendo la longevidad de mis bolsos y no hay forma de dar con él; ¡y la nata que se me quema otra vez, por no andar pendiente de lo que toca!, y el capítulo que no aparece...

Mira que lo puse a recaudo, para que no le diese fuerte el viento, pero ha decidido esconderse de las garras de la historia. Habrá que reinventarlo, si se deja, porque encima ha salido retozón.

Igual lo tienes tú; si es así, escríbeme, por favor. O mejor,

ven a verme...

(Confortably Numb/versión: The Bad Plus)

Y ahora que me quito el maquillaje
y ahora que me quito las pestañas
y ahora que me quito los labios
y ahora que me quito el esmalte
y ahora qué,
y ahora qué me quito
y ahora qué me quitó
y ahora...¿qué?

Eso me pasa por vaciar el bolso en el suelo.











viernes, 5 de febrero de 2010

Bailar es la primera forma de hacer música


Nota-(leer con American Wheeze, de 16 Horsepower).
El agua como fuente de vida, como elemento purificador, como recurso básico y necesario. ¿Y si se viese convertida en artículo de lujo, como el champán? La escasez de agua afecta a todos los continentes y a más del 40 % de la población mundial.
Bajo esta reflexión, el coreógrafo francés Amury Lebrun crea una pieza llena de fuerza que ironiza sobre la ilimitada codicia humana, capaz de agotar los recursos naturales.
Como punto de partida, un escenario desnudo con cuatro vasos de agua situados en proscenio y un bailarín con un elegante traje negro que mira desafiante al público, llevándose uno de los vasos a la boca. Tras este desconcertante arranque, los siete bailarines que completan este joven elenco se suceden en el escenario, contorsionándose de forma desgarradora, a la caza del elemento líquido. Pero Amaury va más allá en la segunda parte, donde cuatro mujeres ataviadas con vestido rojo y acompañadas por sus respectivas parejas -ellos de negro-, brindan con agua en estilizadas copas de champán, entregándose a una orgiástica danza que alcanza su punto más álgido con la música de 16 Horsepower, donde la alegría da paso a la rabia, generando el caos que se derivaría de un mundo falto de agua.
(Compañía Nacional de Danza 2/ del 4 al 14 de febrero en el Teatro de Madrid)