Dirección: Manuel De.
Reparto: Iván Ugalde, Carmen Mayordomo, Pablo Alonso.

Algo huele a podrido en la corte de Eduardo, el poder conspira mientras el pueblo expira, ahogado en el triste lodazal de la ignorancia.
¿qué o quién mueve los hilos?
Tomando como base el texto de Marlowe, el presente montaje arriesga, ridiculizando al extremo los mecanismos de poder a través de las múltiples vías de comunicación, síntomas de una sociedad herida que prefiere cerrar los ojos ante la podredumbre acechante.
El rey Eduardo ha escogido el camino más doloroso, la verdad frente a la hipocresía, el amor en contraposición al odio, ese odio que envenena a la reina, desencadenando la tragedia.Y a su alrededor las alimañas de la corte, dispuestas a llevarse su trozo de tarta.
No es fácil nadar a contracorriente; Eduardo lo hace, no sólo defendiendo su homosexualidad, sino enfrentándose al peor enemigo del hombre: el hombre que ha dejado de serlo.
Durante esta encarnizada lucha nos llevamos las manos a la cabeza, ésas que tanto cuesta levantar en la vida real, como bien nos recrimina Mortimer en un esperanzador monólogo que sirve de revulsivo al espectador. ¡Cuidado, aquí no se libra nadie! Somos parte de una maquinaria cuyos engranajes hace tiempo se oxidaron, dejando al descubierto el terrible esqueleto que nos sostiene.
(Visible Madrid. Hasta el 10 de julio en la Sala Triángulo).

No hay comentarios:
Publicar un comentario